*Que seáis una personificación de poder y por amor sacrifiquéis (entreguéis) todas vuestras debilidades* “Así pues, con la bendición de ser una personificación de poder, sacrificad (entregad) todas vuestras debilidades con vuestro corazón, no por obligación, porque el Padre verdadero solo acepta la verdad. Por lo tanto, no sólo cantéis canciones de amor a ese Padre, sino, haceos como el Padre teniendo el estado avyakt (sutil), de manera que todos canten vuestra alabanza.”
(La forma de entregarse al Padre, el Alma Suprema, es reconocer que somos como Él, un alma separada del cuerpo que nos sirve para experimentar la vida en el mundo físico. Entender qué somos en realidad, es mirarnos en ese espejo del Padre. Cuando nos miramos en ese Espejo, vemos cuán puros éramos y podemos volver a ser. Solo falta quererlo, y ya se sabe.., querer, es, poder.)