
*Dios es un punto. Una semilla de amapola es también muy pequeña, pero el Punto no se puede ver sin visión divina, es tan pequeño como una diminuta estrella. Está escrito en el Gita que Arjuna tuvo una visión de una luz eterna. Así que, aquí también, sólo cuando las personas tienen una visión de una luz eterna, entienden que han tenido una visión de Él. Si tuvieran una visión de un punto, pensarían: Eso no es Dios, porque en el Gita está escrito que Arjuna tiene una visión de una luz muy brillante*
(Hay visiones ¡cómo no! Se sabe que las hay por los muchos testimonios que se han registrado a través de los tiempos; y es que Dios da visiones a los que hacen devoción intensa. Es el premio secundario, el primer premio es conocerle directamente, y eso ocurre a unos pocos. ¡Pero el secundario no es menos! Claro que, si Él diera una visión de un punto diminuto…, no se entendería nada; puede que incluso pensáramos que eso habría sido un destello de nuestros propios ojos, del nervio óptico. Pasaría inadvertido, no tendría su efecto.
Tenemos un concepto de Dios, tanto los creyentes como los que no, de que Él es algo grande; también se Le invoca como al Vasto Universo. El Padre es grande, pero su imagen divina es muy diminuta. Por ello, las visiones que da son impactantes para que se puedan diferenciar de las interferencias físicas que se produzcan en los ojos al mantenerlos cerrados o abiertos teniendo una visión.)