“Cualquier deseo (iccha) os impedirá haceros buenos (achcha). Por tanto, sed ignorantes del conocimiento de los deseos.”
(Los deseos nos encadenan. Si no se cumplen tenemos sensación de pérdida, y, al mismo tiempo puede, este estado, provocar una reacción adversa. Así pues, no desear nada, en realidad es reconocer que lo tenemos todo).