
(Sin ir más lejos, ¿quien no ha experimentado alguna vez en una discusión, que no hay forma de calmar los ánimos? Las palabras engendran más palabras y a veces son contraproducentes. En cambio, si nos centramos en tener pensamientos de calma y tranquilidad, en nuestra mente, en medio de la discusión, iremos viendo como ello actúa como una “tirita” en el ambiente.)