
(Está claro, que cuando tenemos un gran “lío” en la mente, será porque habremos perdido el cabo del hilo. Entonces solo puede haber una decisión que haga deshacer el revoltijo. Por eso, una sabia decisión es empoderarse: ¿quien va a aclararlo todo sino yo misma? El primer paso lo he de dar yo, el segundo cuando ya estoy meditando y desliando, recibo del Alma Suprema el empuje de poder para decidir.)