“Manteniendo vuestras virtudes originales y eternas en vuestra conciencia, podéis ponerlas en la práctica”
(Al recordar que podemos ser nosotros mismos, sin toda la carga que hemos ido acumulando con el paso de esta vida que se ha ido depositando encima nuestro como hojas secas que ahogan la semilla, es como si el viento de la primavera las arrastrase y así permitiera germinar todo su esplendor. Al recordar las virtudes las hacemos emerger en la práctica.)