
Santa Teresa de Lisieux
(Un ángel doble luz es aquella persona que tiene todas las relaciones con Dios y aquella persona que ha renunciado a los vicios propios de la mundanalidad como los principales ego, ira, apego, arrogancia y lujuria. Cuando no se está en la línea del ángel, esos vicios no se ven como vicios sino como una parte del ser humano y muchas veces no se ven como defectos sino como virtudes para progresar en la sociedad. Cuantas veces no habremos oído la típica frase: “hace falta ambición para ser alguien en el mundo”. Pero el Padre nos dice que todo eso es creerse que somos el cuerpo que habitamos, que eso es una gran carga sobre el alma que le impide realmente el progreso espiritual. Cuando nos planteamos realmente la existencia del alma en el cuerpo, ya estamos dándonos una oportunidad para avanzar. Eso es empezar a entregarle a Dios, a reconocer que no nos pertenecen ni el cuerpo, ni las relaciones que tenemos con él. Cuando eso sucede como una determinación sentida, nos volvemos mendigos totales, no para pedir, sino por habernos liberado de todas esas cargas. Así, nos volvemos ángeles doble luz.)