
(Nos gusta recibir halagos; nos molestan los reproches. Nos encanta ver como alguien realiza acciones encomiables; no soportamos el abuso. Pero lo único que logramos con toda esa ensalada de emociones, si no nos damos un respiro y las gestionamos, es un estado que casi podríamos tildar de bipolar. Lo ideal para estar en este mundo polarizado y no morir en el intento…, es no dejarse arrastrar, no subirse a la montaña rusa. Cuando hablamos de emociones hablamos de algo que no podemos gestionar, algo que está cosido al cuerpo. Lo que ocurre con el miedo cuando éste no se gestiona es que se transforma en pánico. Un sentimiento sí se puede gestionar porque lo crea el alma; el miedo es un sentimiento, pero el pánico es una reacción del cuerpo que paraliza la mente o la enloquece.)