(No creo mucho en la típica frase de “quién bien te quiere te hará llorar”. Más bien creo en “quién bien te quiere te hará siempre feliz”. Pero ocurre que en este mundo dual, hay felicidad y pesar, nada dura por mucho tiempo por suerte o por desgracia, nunca nadie está siempre feliz ni siempre triste. Ni tan sólo nos podemos fiar de nosotros mismos porque a veces somos nuestra peor compañía, con nuestros pensamientos negativos, de crítica etc. Sólo se de Alguien quien sí, siempre me hace feliz, que nunca me traiciona ni me pone nunca trabas, sino al contrario, me facilita serenidad: Dios, el Padre, es la Buena Compañía porque siempre mantiene mi felicidad. Solo he de recordarle y esta Buena Compañía me influencia con su eterna alegría.)
