
(La bella imagen del alma como diamante fulgente rociando destellos por doquier, nos da una idea de lo que representan los pensamientos que se crean en la mente, y el potencial de estos para con el ambiente que creamos con ellos. También los recibimos de los demás y aunque no se expresen ni con palabras ni con gestos, estas vibraciones pueden influenciar creando distorsiones y haciéndoles mella. Así pues, es importante entender que al diamante solo puede dañarlo otro diamante, a menos que éste tenga un soporte suficientemente protector. Nuestra protección para con los obstáculos creados por nosotros y por los demás, se basa en el soporte de comprender que la vida es un juego al que hay que jugar, y los obstáculos se han de poder sortear con la alegría de entender el juego)