
JÚLIA ESTREMS·DIJOUS, 15 / SETEMBRE / 2016
(Cuando se habla del poder de Dios, se magnifica tanto que incluso Le pedimos explicaciones cuando nos suceden acontecimientos desagradables. Creemos que somos Sus marionetas. En realidad somos en parte marionetas, con hilos invisibles, pero no atados a Sus dedos. Podríamos decir que somos nuestras propias marionetas. Existen las costumbres, los hábitos buenos y malos que decimos que no podemos cambiar. Al asumirlo nos convertimos en marionetas o autómatas; hay quien también menciona a los zombies, pero esto es otro caso. En realidad tenemos libre albedrío pero hay un tema que no es fácil de explicar ni de entender; escapa nuestra comprensión de la realidad física; es una cuestión para reflexionar. Lo podría explicar con un ejemplo: En una novela hay una trama en la que sus personajes de mueven, aunque parece que se mueven libremente, están controlados por esa trama. Así de simple.)