(Quien haya meditado entenderá que se necesita mucha determinación para no ser arrastrado por las historias que nos presentan los pensamientos aleatorios que la mente, acostumbrada a hacer lo que le viene en gana, por nuestra falta de autosoberania, nos lanza una y otra vez, rompiendo nuestro yoga o unión con el yo elevado o con el Alma Suprema, Dios. Hay muchos métodos para poder lograr la concentración, pero el más sencillo y rápido es tener esa determinación: contemplar el pensamiento que llega y despedirlo suavemente, con determinación pero sin enfadarnos con nosotros mismos, ni con la mente. Poco a poco, se irá tomando el relevo del “mando” mental y conseguiremos que los embates ya solo nos rocen sutilmente .”

