

(No nos damos cuenta de cómo nuestros propios pensamientos negativos nos van minando por dentro, hasta tal punto que decimos literalmente: “es que no puedo con mi alma”. Los sentimientos de crítica, los de desaprobación, los de desagrado.., etc., para con los demás y también en contra de nosotros mismos, van cercenando nuestro potencial, nuestra autoestima; nos debilitan. Muy al contrario de lo que ocurre cuando nos desapegamos de los comportamientos de los otros; tanto si esos comportamientos van en contra nuestra como si no. Al desapegarnos de eso, nos separamos de las influencias que puedan obrar en nosotros, pero si nos involucramos emocionalmente con ello, somos arrastrados a ese vórtice de preocupación, y, ya se sabe, cuando uno se preocupa, no puede ocuparse de lo que realmente importa en ese momento, porque ya se ha pre-ocupado en otra cosa. Cuando se acumulan las ocupaciones sobreviene el estrés, la debilidad. Lo que nos dice hoy el punto es que pase lo que pase, tengamos buenos deseos para con los demás y para con nosotros mismos. Escuchar con atención lo que alguien pueda comunicarnos y discernir si hay razón o no en lo que nos dice, así nos desapegamos de lo emocional y mantenemos la mente serena. Si hay que rectificar alguna cosa lo haremos, pero sin que se derrumbe nada en nuestro interior.)