
Muchas veces me he preguntado, ¿por qué se olvidan los sueños? Nunca había dado con una respuesta mínimamente aclaratoria. Es que…, se deshacen totalmente como si fueran humo, a no ser que se tenga una libreta y un boli en la mesita de noche y se anote inmediatamente; casi me atrevo a decir que incluso mientras se relata o se escribe se desvanece y luego, para unir los tramos sueltos…, inventamos enlaces coherentes. ¿Por qué ocurre?

En el marco espiritual se dice que el alma sale del cuerpo mientras éste duerme plácidamente, pero que sigue unido a él, mediante un sutil hilo de plata; de lo contrario ya no sería dormir.
Hoy, meditando en amrit vela, ha surgido un porqué: …se trata de energías distintas. Al dormir, el cuerpo está inactivo, aunque sus funciones vitales se mantienen. La energía de la materia es especialmente densa, no así la mente, que sigue trabajando para gestionar todo lo experimentado en el día. La mente es una parte del alma. El alma se libera del cuerpo mientras éste se ha desactivado, y echa a volar literalmente. La energía de ésta es muy liviana. Los sueños son las experiencias reales del alma mientras el cuerpo duerme.
Cuando el alma vuelve al cuerpo, éste despierta, y, en ese preciso instante, cuerpo y alma forman un todo, nuestra entidad. Luego, el recuerdo de las vivencias del alma se desvanecen casi al instante. Podemos recordar el sueño en ese momento, pero el recuerdo se va deshilachando transcurriendo los segundos, porque somos conscientes del cuerpo otra vez al entrar en él.
Hemos de cambiar la visión que tenemos de nosotros mismos, porque el alma se va de “rositas” mientras el cuerpo descansa, se libera de la energía densa que lo aprisiona durante el día: todos los problemas coexistentes para el sustento del cuerpo. ¿Qué es el alma, sino uno mismo? ¿Qué le ocurre al cuerpo cuando el alma se va de él definitivamente? ¿Qué es el cuerpo sino un soporte para que el alma pueda experimentar la vida? Estamos en el mundo dual, y nosotros estamos conformados dentro de esa dualidad: Tenemos un cuerpo. ¿Quien soy?: la energía que da movilidad a ese traje del alma: yo.