
Cuando hay armonía en nosotros, todo está en armonía; las flores, los pájaros, la gente, las miradas.., todo nos parece estar fluyendo en una suave melodía. Cuando tenemos inquietud en nuestro interior, todo parece haberse vuelto en nuestra contra; cualquiera que se acerque nos parecerá un posible problema, la circulación de las calles se asemejará a un torrente imparable, una llamada telefónica disparará la alarma de la angustia por un familiar, los sonidos nos parecerán chirridos… ¿Qué es lo que ocurre? Lo que sucede es que somos los creadores de nuestro propio mundo. Tenemos ese poder que si lo amaestramos.., vamos a ser nuestros propios soberanos.